Sobre nosotros

Jhonatan y yo nos conocimos en el círculo de vegetarianos de Medellín hace 8 años. Yo recién estaba volviéndome vegetariana, gracias a La Revolución de la Cuchara y él era de esos que dicen que son vegetarianos que sólo comen pescado.
No pasó mucho tiempo para que nos hiciéramos novios. Me convertí en activista de «La Revo» (así le decimos de cariño a La Revolución de la Cuchara) y Jhonatan, gracias a mis influencias, dejó finalmente el pescado y meses después se convirtió en cocinero. Como se podrán imaginar, luego de casi cuatro años de novios, nos casamos. Lo que no se imaginarían, es que fui yo la que le pedí matrimonio (Aunque a él no le causa mucha gracia que lo cuente). En nuestra boda, por supuesto, ofrecimos comida vegetariana, aunque,  no faltó el invitado que no quiso comer.  Pero en términos generales, fue todo un éxito.
A mi siempre me había rondado por la cabeza el dar mi siguiente paso al veganismo, pero tenía un esposo que amaba el yogur y la pizza. Hasta que un día llego del trabajo y Jhonatan me recibe con una exclamación: ¡A partir de hoy seré vegano!. Me cuenta él, que en medio de sus exploraciones en la internet, ve un documental un tanto desagradable sobre la leche. Por lo que no le quedaron ganas de tomarse un yogur nunca más en su vida. Teniendo en cuenta que los lácteos eran el obstáculo más grande para dar nuestro paso, yo le contesto: ¡Lo haremos juntos!. Pero, con lo que no contaba, era con que estaba embarazada.
Como aún era una principiante con la dieta vegana, me surgieron mil preguntas en cuanto a mi embarazo vegano. La primera pregunta que me surgió fue si esto realmente no afectaría la salud de mi bebé. A pesar de los temores decidí continuar. Nueve meses después de un embarazo casi perfecto, nace Emmanuel en excelente estado de salud. Y es aquí donde comienza nuestro reto máximo: Criar a un niño vegano en un mundo especista.
Esperamos que este trabajo pueda servir de apoyo a familias que están pensando en tomar la decisión de volverse veganos, pero que sienten temor o dudas respecto al veganismo en sus hijos. O de familias que ya lo son, pero necesitan sentir que no están solos. Así como nosotros.

4 Comentarios

  • marialegomez1810@gmail.com

    Andrea, te cuento que estoy leyendo todo el Blog, cada día me apasiono mas por el vegetarianismo, eres un ejemplo para mi y mi familia. te confieso que leo cada linea de lo que escribes y mi piel se pone grifa ( pelos de punta ) por la emoción de confirmar que SI SE PUEDE. Amo el estilo de vida de tu familia.
    Un Saludo desde Barranquilla.

  • Mónica Vallejo

    Hola! Les cuento que soy vegetariana desde niña y el año pasado di el salto al veganismo. Estoy feliz de haber descubierto que se puede vivir sin queso, y que no me va a dar osteoporosis por no consumir lácteos. Todo el proceso fue asesorado por la nutricionista Milena Molano, a la que amo! Y hoy me encuentro con la historia de ustedes, en Gente de El Poblado. Desde ya me declaro fan y este fin de semana ensayo las lentejas Tom!!! Besos y gracias por dar testimonio de que sí es posible vivir respetando a nuestros hermanos, los animales. Ahh, y ese Emmanuel es una cosa hermosa!!!

    • Andrea Guerrero

      Mónica, que alegría leerte. Milena Molano es una excelente profesional. Un abrazo y espero poder seguir siendo útil desde este blog. 🙂 ¡Que disfrutes las lentejas!

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